
Tinta Vieja nació de una experiencia que comenzó mucho antes de crear una marca.
Durante los últimos cinco años tuve la oportunidad de viajar y vivir en distintos lugares del mundo. Conocí culturas, ciudades y personas completamente diferentes entre sí: desde las calles de Europa Central hasta el mundo árabe, India y los países nórdicos.
Y mientras viajaba, empecé a prestar atención a algo que quizás siempre había estado frente a nosotros:
la ropa habla.
Antes de que una persona diga una palabra, ya estamos formando una impresión sobre ella. Observamos cómo se viste, los colores que elige, las prendas que usa, cómo las combina y hasta la manera en que las lleva.
La ropa puede transmitir personalidad, actitud, gustos, pertenencia e incluso una determinada forma de ver el mundo.
También puede hacer que nos sintamos parte de algo.
Después de observar tantas formas diferentes de vestir, entendí que quería llevar esa idea conmigo cuando regresara a Buenos Aires.
No quería simplemente crear otra marca de ropa.
Quería crear algo que yo mismo usaría.
Siempre me atrajeron las cosas que tienen carácter: los diseños que parecen tener una historia detrás, las referencias de otras épocas, los colores simples y las prendas que no necesitan exagerar para hacerse notar.
Pero también me interesaba algo más:
qué pasa cuando esas referencias se encuentran con el presente.
De ahí nació Tinta Vieja.
Una marca que busca conectar lo que ya conocemos con algo nuevo. Inspirarnos en distintas épocas, culturas, imágenes y formas de expresión para convertirlas en diseños contemporáneos.
No buscamos hacer ropa que parezca vieja.
Buscamos crear prendas que tengan identidad.
Por eso nuestros diseños pueden ser simples o llamativos, nostálgicos o modernos, minimalistas o llenos de detalles. No seguimos una única estética porque tampoco creemos que una persona pueda definirse por una sola.
Hay algo que sí tienen en común:
están hechas para decir algo.
Nuestros colores parten muchas veces del blanco, el negro y los tonos neutros porque creemos que lo simple puede tener mucha fuerza. Son una base para que cada diseño encuentre su lugar y pueda convertirse en parte de tu propia identidad.
Tinta Vieja está pensada para personas que no necesariamente buscan llamar la atención, pero que quieren sentirse representadas por lo que llevan puesto.
Personas que valoran lo diferente.
Que encuentran inspiración en otras épocas, pero viven en el presente.
Que prefieren una prenda con personalidad antes que una prenda más.
Porque creemos que vestirse no debería ser solamente elegir qué ponerse.
También es elegir qué mostrar.
Una imagen.
Una referencia.
Una actitud.
Una parte de vos.
Y quizás eso sea lo que más nos interesa de la ropa:
que puede decir quién sos antes de que tengas que decir una palabra.
Por eso creamos Tinta Vieja.
Para tomar ideas que dejaron una marca y darles una nueva forma.
Lo antiguo encuentra lo nuevo.
Lo simple encuentra su identidad.
Y vos dejás que tu ropa hable por vos.